algo frecuentísimo en mi estirpe (la homosexual masculina), es esa estúpida fijación con viajar... Al parecer mientras más lugares, ojalá glamorosos, exclusivos y distantes conozcamos, somos mejores personas.
Independiente de nuestra calidad humana, de nuestro estilo de vida... lo fundamental es mostrar lo cosmopólitas y vanguardistas que somos, sacando temas como los kilómetros lan pass en las conversaciones más triviales, para que se note que viajamos...
Este acto repulsivo lleva incluso a muchos de nosotros a comer paupérrimamente, pagar en 36 cuotas o incluso fingir que uno viaja, para no quedarse fuera del carro. Porque al parecer la premisa es "el que viaja màs, es más"... y no me refiero a lugares que un ser estandar anhela conocer como la riqueza y belleza de su propio país, sino a lo más exclusivo que podamos acceder...
otra más de nuestras incontables estupideces.
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